martes, 31 de marzo de 2009

Memorias

Un 24 de marzo, pero exactamente 33 años atrás, se daba inicio a una de las épocas más nefastas y calamitosas de la historia de nuestro país. El derrocamiento a la entonces presidenta de la Nación Estela Martínez de Perón, dio paso a las Fuerzas Armadas a controlar el destino de la Argentina.

El golpe inconstitucional militar perjudicó no sólo a la economía y las cuestiones políticas del país, sino que devastó a una generación completa de jóvenes, estudiantes e intelectuales, que defendían fervientemente sus ideales. Las universidades dejaron de ser centros de estudiantes interesados en cambiar la situación nacional, debatir sobre la implementación de nuevos conceptos políticos, instar a la reflexión y pensamiento crítico de sus ideas, y pasaron a ser lugares militarizados en donde los uniformados estaban preparados para arremeter contra cualquier “acto subversivo”.

Pensar en 30.000 personas detenidas clandestinamente, torturadas, desaparecidas y asesinadas, no debe ser un detalle menor. Me parece inimaginable que aún hoy haya ciudadanos argentinos que reivindiquen aquella opresión.


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